Extracto Revista Maxwell - Junio/Julio 2008


El objetivo del Coaching es ayudar a la persona a lograr resultados que la misma persona declaró que quiere,  entonces, si lo quiere ¿por qué la mayoría de las veces no lo logra?

Es muy común escuchar una serie de declaraciones  por parte de todo tipo de personas acerca de lo que quieren lograr  y si los observas con detenimiento y los escuchamos con atención te darás cuenta que la gran mayoría de las veces en verdad lo quieren, pero también en esa misma proporción de veces no lo logran. Entonces, ¿dónde quedó esa frase: “querer es poder”, o es que esto solo funciona para algunas personas?

Existen básicamente 4 razones por las que la gente no logra los resultados aún cuando realmente los quiere:

Como seres humanos preferimos lo conocido a lo desconocido, “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. Estamos en un círculo de confort que nos impide lograr eso que en verdad queremos, somos resistentes al cambio aún cuando este traiga cosas buenas o mejores a las que tenemos.

En nuestra actual sociedad ahora las cosas que se obtienen tienen que ser de manera inmediata “comida rápida, carreras universitarias Express, etc…”, por estar condicionados a esta rapidez lo que puede requerir más tiempo nos aburre o nos desilusiona y por lo tanto lo abandonamos sin esperar el logro de los resultados declarados, adjudicando una serie de pretextos o auto justificaciones, “es muy difícil, no se puede, no era en verdad lo que quería, etc.”

No tenemos la certeza de que lo podemos conseguir y solo lo intentamos, es decir, tenemos expectativas en vez de fijarnos objetivos, lo cual tiene una diferencia abismal en cuanto al logro de resultados, como señalan sus mismas definiciones:
Expectativa = Esperanza, Ilusión, Utopía.
Objetivo = Reto, Desafío, Afrontar.

Nos enfocamos en qué es lo que tenemos que hacer para lograr determinado resultado en vez del “para qué” queremos obtener ese resultado, es decir, ponemos el foco en el esfuerzo en vez de ponerlo en el beneficio, por lo cual el grado de motivación para el logro es completamente distinto.

Recuerda una vez que no hayas logrado los resultados que esperabas y reflexiona ¿cuál o cuáles de los puntos anteriores fueron los causantes de no conseguir dicho resultado?

¿Le temí al cambio?
¿Esperaba obtener resultados más rápido?
¿Me rendí demasiado rápido?
¿Estaba intentando en lugar de hacer?
¿Centré mi atención en el “qué” en vez del “para qué”?

Ahora ya sabes cuáles puntos cuidar para lograr tus resultados.
Buen Coaching
Jorge L. España
talanton@desarrollodetalentos.com
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