Extracto Revista Maxwell - Agosto/Septiembre 2008

En muchas ocasiones nos proponemos lograr algo en algún área de nuestra vida: en el aspecto laboral (algún proyecto o ascenso), nuestra salud (bajar de peso, dejar de fumar), en las finanzas (aumentar nuestros ingresos, ahorrar más), etc. Establecemos nuestros objetivos, los elaboramos de manera correcta, están bien definidos, son retadores y contemplan una serie de acciones perfectamente definidas desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo, no nos cabe la menor duda de que si lo hacemos tal y como está planeado lograremos nuestro objetivo, sabemos perfectamente lo que queremos y además tenemos un plan de acción para lograrlo, inclusive podemos establecer perfectamente en cuanto tiempo tendremos conquistados esos objetivos y entonces parece que lo difícil ya está superado solo falta hacerlo.
Estamos motivados y entonces ponemos manos a la obra y en esta última etapa, en la ejecución del plan es donde no se logra lo que hemos declarado y nuestros objetivos se quedan en sueños o simples aspiraciones.
En esta etapa en la que muchos planes se quedan en eso,  hay 5 pasos te que  ayudan a  lograr tus objetivos, estos pasos tienen como propósito romper la inercia que te mantiene postergando, evadiendo o interrumpiendo tu intención. Estos pasos te ayudan a fortalecer el músculo de tu disciplina. En otras palabras te ayudan a  aumentar tu capacidad para hacer lo que sabes que tienes que hacer para lograr lo que quieres.
Ya que tienes establecido tu objetivo.
1. Decide cuál sería una mínima medida de éxito: una forma de contabilizar tu dedicación a esa actividad, que bien puede ser en tiempo o cualquier otro indicador numérico, no se trata del ideal que quisieras hacer o lograr cada día si no del mínimo que pueda representar un resultado satisfactorio para ese día.
2. Rétate a hacer esta actividad y a cumplir tu mínimo satisfactorio solo por ese día. No más y al día siguiente renueva el reto. Y cada día ve confrontando tus resultados, de preferencia lleva una bitácora que vayas llenando al final de cada día.
3. Si te saltas algún día, vuelve a comenzar.

4. Al lograr tu meta por 7 días, celébralo y reconoce tu capacidad, si requieres hacer un ajuste házlo solo en este momento, no antes.
5. Ahora renueva tu desafío por otros 7 días y así otra vez más hasta que logres llegar a 21 días sin interrupciones y en ese momento ese mínimo se habrá convertido en una conducta automática y será para ti más fácil llevar a cabo esa acción, pero pon atención especial hasta llegar a los 90 días en donde esa conducta para el logro de tus objetivos estará fuertemente arraigada en ti y será un hábito y entonces habrás cumplido tu objetivo o estarás con toda seguridad muy cerca de él.

Buen Coaching
Jorge L. España
talanton@desarrollodetalentos.com
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